La Matanza de Texas (The Texas Chain Saw Massacre, 1974) es uno de los primeros largometrajes de relevancia del director Tobe Hooper que marcó un antes y un después en el género de terror, convirtiéndose al tiempo en un maestro del horror como bien predicaba la serie antológica creada por Mick Garris. La película es un clásico pese a quién pese. Contiene escenas realmente macabras y poderosas que se graban en la retina del espectador y permanecen ahí, incluso después de su visionado. Extraordinario trabajo coral y actoral del grupo de jóvenes protagonistas que se encuentra encabezado por Marilyn Burns que grita como nadie y es icónica, ya con el paso del tiempo que se encuentra secundada por William Vail, Teri McMinn (inolvidable la secuencia del columpio mientras la cámara la sigue vestida con esos shorts de color rojo) Allen Danziger (que pega un buen grito cuando le sorprende Leatherface) Paul A. Partain (impresionante ese papel en silla de ruedas) y como no, ese cara de cuero interpretado por Gunnar Hansen, el malvado Jim Siedow, Edwin Neal (impagable como el primer contacto de los jóvenes con la familia de carniceros) o John Dugan como el patriarca principal de la prole de la matarifes. Una jota que no necesita presentación alguna pero vamos a hacerlo para las nuevas generaciones. Un grupo de chicos y chicas viajan por carretera para comprobar que sus familiares siguen enterrados en el cementerio, tras saber la incursión en estos de unos saqueadores de tumbas. Unos carniceros sin escrúpulos son los responsables de los hechos y las masacres que cuentan los hechos del filme. De obligado visionado. Una muestra de como bajo o nulo presupuesto, no equivale a dejar de ofrecer calidad.

