Leviticus (2026) es una película dirigida por Adrian Chiarella que se encuentra protagonizada por Joe Bird, Stacy Clausen, Mia Wasikowska, Jeremy Blewitt y Hyu Motoki entre otros. La trama nos cuenta como dos adolescentes homosexuales que están descubriendo su afecto el uno por el otro, son sometidos a un extraño ritual a modo de terapia de conversión orquestado por un misterioso pastor itinerante. Tras esto, comenzarán a ser perseguidos por una extraña entidad que adopta la forma del ser amado. Magnífico filme que nos relata algo que muchos han olvidado. Los lazos que nos unen a otras personas, no pueden ser destruidos. Ni por nada, ni por nadie. El director nos sumerge de forma fresca y natural en una relación entre dos chicos en un ambiente opresivo enmarcado en un pequeño pueblo. A partir de ahí, comienzan los tintes inquietantes a través de algo sobrenatural que básicamente representa el rechazo de la sociedad, la violencia injustificada, los celos y el deseo contenido. Elementos que forman parte de cada ser humano según situación, estatus o elección moral. Una genialidad que se ha paseado por festivales de género de horror de todo tipo, saliendo completamente airosa de todos ellos. Y es que la sinceridad es lo mejor que puedes abanderar para que una película pueda funcionar. Si bien algunos críticos de chichinabo, le achacan cierto parecido a It Follows (2014) tenemos que recordar que este tipo de maldiciones y persecuciones fantasmales, se llevan a cabo desde hace décadas en el cine asiático por lo que cualquier parecido con la obra de David Robert Mitchell es pura coincidencia. Una de las mejores películas de estos dos últimos años sin duda alguna, muy por encima de obsesiones baratas o cuartos amarillentos. Resumiendo, una pequeña joya artesana del cine independiente actual enmarcada en el género de horror y hasta fuera de él. Especial mención a los dos actores principales que están sublimes en sus respectivos roles. Una gozada para espectadores exigentes.

