
Crystal Lake (2026) es una serie creada por Brad Kane que se encuentra protagonizada por Linda Cardellini, William Catlett, Gwendolyn Sundstrom, Cameron Scoggins y Devin Kessler entre otros. Nueva adaptación para la pequeña pantalla del universo Viernes 13, título original de una famosa saga de películas de terror del subgénero slasher que alcanzó su máxima popularidad en la década de los ochenta. Las películas tenían éxito básicamente por su simplicidad y sus famosos bodycount, por lo menos en sus primeras ocho entregas. A principios de los noventa intentaron cambiar la fórmula sin demasiada notoriedad y en 2001 llegaron a enviar al killer principal incluso al espacio y en 2003 llegó a enfrentarse a otro villano clásico del cine de horror como Freddy Krueger. En 2009 se realizó también un reboot/remake que no llegó a tener continuidad hasta la fecha. Y es que Jason Voorhees no necesita presentación pero mucho menos unos orígenes que nadie pidió.
Pese a que este nuevo show de televisión es impecable y está realizado con bastante cariño, sus intenciones dan la sensación de no ser tan honestas. Dar la vuelta a una trama ya consolidada y que cuenta con un fandom de lo más extenso, no es una idea muy brillante. Y menos cuando intentas abrazar a todo tipo de público y pretendes alargar una historia como la de Pamela (la madre de Jason) que ya tenía un final más que digno y en la que no era necesario tampoco retorcer su psique hasta el hastío para saber que la motiva o que no para hacer lo que hace. Para colmo, se destruye cualquier atisbo de duda de lo que puede ser el psycho (Jason) en cuestión o la razón de su supervivencia, tirando de una explicación tan manida como incongruente. Sinceramente, eso a los fans nos daba exactamente igual y el aura de misterio que rodeaba al personaje en los filmes de la franquicia era incluso algo alentador y refrescante.
En resumen, un serial de terror que pretende ir más allá de una segunda temporada dejando el universo de Viernes 13 en el que se basa patas arriba tras ocho episodios. Toma como estandarte a la figura de una madre torturada (cosa que ya estaba plasmado de maravilla en la cinta de los ochenta) que se oculta tras un dudoso empoderamiento femenino (atención al aburrido segundo episodio con el gurú) y plaga de homenajes (tanto visuales como narrativos) a modo de envoltorio casi cada capítulo en un intento de agradar a los admiradores de antaño para finalmente, saltarse todo a la torera y abrazar a los devoradores de contenido actuales que tanto les da ocho que ochenta, antes de pasar a la siguiente serie de moda. Así que finalmente todo queda en un quiero y no puedo, en una amalgama de guiños puramente superficiales y en un origen que era absolutamente innecesario, dando igual si era desde el punto de vista de la madre o del hijo.
