Secreción Erótica

ANÁLISIS ESPECIAL: CINCUENTA SOMBRAS DE GREY + CINCUENTA SOMBRAS MÁS OSCURAS

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Títulos Originales: Fifty Shades of Grey (2015) – Fifty Shades Darker (2017)
Género/Subgénero: Cachondeo mental, lencería fina y bolas chinas
Intérpretes: Jamie Dornan, Dakota Johnson, Luke Grimes y Victor Rasuk entre otros

Argumento: Un joven y atractivo millonario tiene una entrevista con una inocente chica llamada Anastasia. Aunque ella no era la indicada, ni debía estar allí; acaba enamorándose de Christian Grey. Un nombre con unas inclinaciones poco usuales en sus relaciones íntimas. ¿Aguantará Anastasia la oleada de ardores que está por venir?

Después de ser masacrada por la crítica, (por motivos obvios) tras ganar numerosos premios a los peores galardones y tras tener el dudoso honor de coronar diversos listados como lo peor del año, llega nuestra revisión de Cincuenta Sombras de Grey y de su secuela, Cincuenta Sombras Más Oscuras (que viene a ser lo mismo que su antecesora pero con bolas chinas y Kim Basinger) en la que nos atrevemos a dar un punto de vista distinto a todo lo dicho hasta ahora. ¿Y son realmente 50 Shades of Grey y 50 Shades Darker tan horrorosas como las pintan? Pues según se mire y según la perspectiva o miras de cada uno. Para empezar, ambas películas quedan a años luz de ser obras magnas del cine y por ende, poco valor cinematográfico se les puede otorgar. Si las miramos desde un prisma de producto que va dirigido a un público muy concreto, ya la cosa cambia un poquito.

Así pues, queda claro que esta saga de Cincuenta Sombras es un producto diseñado en primera instancia para mujeres, tanto para las admiradoras de las novelas de E.L. James como para las cachondas de turno que no han leído un libro en su vida. Y de hecho todo esto no es ninguna insinuación gratuita, la primera es un film dirigido por una mujer, basado en la novela homónima de otra mujer y con mucha influencia femenina alrededor y la secuela parece que fue aceptada por James Foley meramente por dinero que tampoco se desvía mucho de la chapuza de la primera directora. Es algo que llama la atención, ya que el señor Grey bien podría ser un maltratador en potencia (ya no en plan físico, si no psicológicamente hablando) pero este hombre ha salido de la mente de una mujer y ha conseguido encender el horno de otras muchas. Además, la selección del actor fue una dura tarea para plasmar en carne y Sam Taylor Johnson tuvo que trasladar a la pantalla todo ese carisma masculino que es el señor Grey para después ser rebajado por James Foley y convertirse en el calzonazos de turno que folla duro, según él.

Y es que el señor Grey es la personificación de las fantasías femeninas más comunes. Un hombre aparentemente seguro de sí mismo, con una estabilidad económica potente y que además es un empotrador al que le va dar caña, la misma que podría dar un chulo de discoteca que va de coca hasta las cejas pero eso ya no pone tanto. Total, que Cincuenta Sombras va de eso. De que cualquier mujer (tanto joven, como madura) pueda imaginar que en cualquier momento de su vida, pueda aparecer un hombre que las llene de fantasía, de polvos desenfrenados pero que a pesar de ser un putazo puedan presentarlo en sociedad ya que es todo educación, glamour y un finolis al fin y al cabo. Pero la gracia está en que este tipo de hombre no existe, nunca ha existido y nunca existirá. Pero siempre puede hacer palpitar pepitas ya que es un señor que únicamente puede habitar en la imaginación calenturienta de amas de casa, chicas insatisfechas y otros animales fantásticos.

En resumen, el cine y las novelas son algo que deben despertar la imaginación, hacernos evadir de la vida real y llevarnos a vivir aventuras imposibles. Podemos vivir persecuciones en una selva africana, viajar al espacio, luchar contra muertos vivientes o ser protagonistas de tórridos romances. En nuestra mente todo vale. Y si alguien sale de la rutina con un señor Grey, pues mira. Está en su derecho. La escritora es algo que sabía bien y supo sacarle tajada. En cambio, la directora y director de turno, no han estado a la altura de esto, ya que ninguno de los dos han querido pasarse un pelo con el tema sexual y hay cosas (como las del sadomasoquismo) que hay que imaginárselas mucho (ya que el tema es casi invisible en ambas película) y todo se resume en juegos de roles, algún artilugio sexual bastante común como unas bolas chinas y un cuarto de juegos que es más decorativo que otra cosa. En cuanto a la pareja principal, Jamie Dornan intentó hacer un Grey como pudo y Dakota Johnson se limitó a poner caritas y a sonreír por lo bajini para su Anastasia. Eso si, quedaban muy bien en los posters y en los tráilers. Y bueno, no iban a volver para una secuela pero en al final accedieron a pesar de las malas críticas y las quejas de ambos.

La secuela no podía ser más desastrosa. En ella encontramos más de lo mismo que en la primera. Situaciones sexuales risibles y diálogos sin sustancia, acompañados de bonitos éxitos pop y con un par de situaciones que pretendían provocar algo de tensión (como bien parecía por los teasers y tráilers de turno) que quedan relegadas a mero relleno y algunas metidas con calzador como la del helicóptero. Kim Basinger y Eric Johnson parecen quedar reservados para una tercera entrega, ya que en la secuela son personajes de puro relleno y totalmente desaprovechados. No sabemos que sucederá a continuación pero poco importa. Si la tercera novela pasa a ser adaptada, ya pueden esmerarse porque para historias de amor o sadomaso, hay títulos infinitamente superiores a este par de pastelitos que son Cincuenta Sombras de Grey y Cincuenta Sombras Más Oscuras. Si no mojáis las bragas o los calzoncillos con poca cosa, mejor ir pasando de este par de productos que están más cerca de ser comedias involuntarias que otra cosa. Reservadas para parejas que van al cine a molestar y a joder al personal que si quiere ver cine por muy malón que sea. Como esta reciente secuela o su antecesora.

Cortometrajes Celulares

SHORT REVIEW: VALERIA

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Buscando cosas en la web sobre la supermodelo Valeria Mazza, nos encontramos (así por casualidad) con un cortometraje bautizado precisamente con el nombre de Valeria. Y oye tú, que decidimos investigar un poco sobre ello y tras tener la oportunidad de visionarlo, llega nuestra reseña de rigor. Valeria es una comedia negra en toda regla (salpicada de guiños cinéfilos y frikoides) que pretende hacer sonreír al espectador y hacerle pasar un buen rato. El cortometraje está dirigido por Dídac López y se encuentra protagonizado por Toni Soldevila, Maite Heras, Rafa Delacroix y Lucía Torres. Valeria ha sido presentado recientemente en la sección Brigadoon del Festival de Sitges o en otros eventos similares como el Cortos con K y ya que estamos, desde Caspa Siniestra también os animamos a descubrirlo.

El concepto del corto es interesante ya que se sustenta por aquella famosa frase de “Lo que Cuenta es el Final” y de verdad que quieres saber en todo momento, en qué va a desembocar todo el embolado que se nos presenta. Supongo que la clave o la pregunta que quiere el director que nos hagamos es “Quién es Valeria?” y a partir de ahí, iniciar un viaje de la mano de asesinos chulescos y gente del mal vivir (tal vez echamos en falta algún travesti con bigote o una prostituta camboyana pero lo dejamos ahí como idea para futuros proyectos del director) donde al final, todo desemboca en un desenlace sorpresa con bastante mala leche. La sensación que produce Valeria es la de ver dos o tres cortos en uno. Es decir, cada personaje podría bien tener su propio corto aunque supuestamente la idea del director era crear algo de confusión y dispersión respecto a cada uno de los roles con la mera intención de deslumbrar al final y meterse al público en el bolsillo. En ese aspecto, chapó porque lo consigue de calle.

Por otro lado y para ir terminando, no hay motivo para buscarle tres pies al gato a la trama de Valeria. Esta te lleva hacia un punto concreto tras darte un rodeo de lo más entretenido y ya está. O al menos, eso nos ha parecido. Todo acompañado de una estética ciertamente colorida, vintage y agradable a la vista que viene apoyada por un guión ingenioso (si bien no es impecable) y un reparto bastante bueno con el que nos quedamos especialmente con el elenco femenino y en especial con Maite Heras (la nueva Billie Lourd) que nos ha encandilado con esa frialdad tan encantadora y retorcida que es la que destila su personaje. En resumen, Valeria es un cortito simpático, tan ameno que se pasa volando, con referencias cinéfilas (para el que las quiera apreciar, de lo contrario te lo pasas bien igual) y lo más importante, honesto consigo mismo y también de cara al espectador.

Os dejamos el enlace del proyecto para seguirle la pista: https://www.facebook.com/cortovaleria/

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Afección Gafacaspa

Crítica: DEVOLVER AL REMITENTE (2015)

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Título Original: Return to SenderDirector: Fouad MikatiGénero/Subgénero: Atracciones chungas
Intérpretes: Rosamund Pike, Shiloh Fernandez, Nick Nolte y Camryn Manheim entre otros

Argumento: Miranda es una de las enfermeras del centro hospitalario de una pequeña localidad. Un día cualquiera, es violada en el interior de su casa por el joven repartidor del correo local. Después de este fatídico hecho, esta comienza a visitar a su agresor y a sentir una extraña fascinación por él. Ahora víctima y verdugo, comenzarán una nueva historia de final inesperado para ambos.

Devolver al Remitente bien podría ser una de esos telefilmes de sobremesa que se utilizan como relleno para cubrir horas los fines de semana, por lo menos por su premisa argumental inicial. Sin embargo, esta producción está por encima de la media pese a no desbordar originalidad o tensión en todo su esplendor. Es una de esas historias más o menos bien construidas que cuenta con el apoyo de algunos diálogos acertados y sin duda la mayor baza de todas, recae en el impecable reparto principal. En él encontramos a la mujer perdida Rosamund Pike (que aquí demuestra una vez más ser una gran actriz, a pesar de llevar varios años ya en activo en esto de la meca del cine aunque no reconocida del todo hasta protagonizar el film de Fincher) a Shiloh Fernandez, el chico guaperas de Posesión Infernal (remake) la palomitera Caperucita Roja o la demente DeadGirl que siempre suele estar solvente allí donde se mete y a un vejete e irreconocible Nick Nolte que no necesita mucha presentación.

Básicamente, la película puede dividirse en tres partes. El inicio (totalmente de telefilme) con una mujer violada y su posterior drama, el desarrollo que comienza a ser bastante enfermizo con esa atracción hacia su agresor que no sabes muy bien por donde van a ir los tiros y el final que podría haber puesto más carne en el asador que incluye un puntito muy (pero que muy) soft de torture porn o algo similar pero cortándose muchísimo. En resumidas cuentas, Devolver al Remitente es rara de cojones y no se sabe muy bien a que público va dirigida. Para las amas de casa aburridas resulta demasiado pervertida, para los amantes del terror y el suspense es demasiado floja y para un espectador random puede ser algo malsana. Si no sabéis muy bien que ver alguna tarde o noche y no os seduce ningún género en especial, esta puede ser una opción viable. Para fanáticos de los thrillers retorcidos especialmente y para admiradores de la Rosamund y el Shiloh que están especialmente apetecibles en algunas escenas como la visita a la prisión vestida de blanco de una y el pajote del otro respectivamente.

Acción Anaeróbica

Crítica: Escuadrón Suicida (2016)

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Título Original: Suicide SquadDirector: David AyerGénero/Subgénero: Antihéroes
Intérpretes: Will Smith, Margot Robbie, Jared Leto, Viola Davis, Jai Courtney, Jay Hernandez, Cara Delevingne, Joel Kinnaman y Ben Affleck entre otros

Argumento: Un grupo de peligrosos delincuentes y villanos totalmente inestables, son puestos de nuevo en las calles para detener una peligrosa amenaza que pretende acabar con toda la humanidad. Si cumplen su misión satisfactoriamente, reducirán sus respectivas condenas.

De vez en cuando, aparece una película de superhéroes (o en este caso antihéroes) que pretende refrescar o innovar un poco el machacado subgénero de marras. Escuadrón Suicida cumple su cometido como lo haría un tiempo atrás Guardianes de la Galaxia o más recientemente Deadpool. La película en líneas generales y críticas mixtas aparte, cumple su cometido de entretenimiento. Los fanáticos de los cómics, supuestamente quedarán satisfechos en mayor o menor medida y el que no sepa de qué va nada de esto, es posible que pase igualmente un buen rato si no es un curioso de estos multiversos de viñeta filtrados al celuloide.

El guión de Escuadrón Suicida es simple, tal vez demasiado y peca un poquito de eso. Pero tal vez uno de los atractivos de este filme sea ese, su aparente simplicidad en cuanto a trama y la suma facilidad de presentar personajes de la manera más sencilla posible, es decir, a modo de flashbacks y a prueba de tontos. La historia que nos cuenta por otro lado, está bastante bien y no aburre nada, si bien es cierto que pierde algo de fuelle y ritmo en su desarrollo y termina de un modo algo cortante a la vez que previsible. En resumen y sin recurrir a spoilers de ningún tipo, es una cinta veraniega y fresquita que se disfruta sin problemas, ideal para ver en familia o con los colegas en esta época tan estival.

Como ya es de libro, los efectos especiales en este tipo de producciones están bastante currados y el reparto es otro de los reclamos para ver el filme. Sin duda, la atracción principal de este cotarro viene de la mano de Margot Robbie que interpreta a la tan esperada, loca y exquisita Harley Quinn que todo ha de decirse, queda un poquito desaprovechada en escena con algunas excepciones puntuales. Jared Leto como Joker pues tres cuartos de lo mismo, tiene una imagen y un look impresionante pero también podía aportar más chicha al asunto. Sorprenden Jay Hernandez como Diablo y Jai Courtney como Boomerang, así como el irreconocible actor negro Adewale Akinnuoye-Agbaje que se esconde detrás del careto de Killer Croc, otro de los personajes molones de la pandilla.

Un poco más normalitos o simplemente correctos quedan gente como Will Smith y su Deadshot o Joel Kinnaman como Rick Flag. Cara Delevingne está impresionante caracterizada como la hechicera encantadora aunque esta mujer (por el momento) es mejor modelo que actriz, todo tiene que decirse. Como June Moon pues no aporta demasiado si no está poseída por el ente de turno y rodeada de luces psicodélicas. Punto a favor para Viola Davis con cara de amargada y estreñida que le viene de perlas a su papel. La manos a la cabeza nos llevamos con la mini-aparición de Flash (inapropiado Ezra Miller) y con Ben Affleck como Batman que nos sigue pareciendo debajo de la mascara, una especie de bollo inflado con exceso de levadura. Pero esto ya es una opinión más personal. Y ya no hablamos de Jason Momoa como Aquaman. La que se nos viene encima.

Críticas destructivas y gratuitas aparte sobre algunos personajes y los actores que los encarnan, queda claro que Escuadrón Suicida mola lo suficiente como para ir a verla. Así que todos derechitos al cine que no hay mucho donde rascar ahora mismo y en nada, se nos planta el pastelón de Las Cazafantasmas para postre. Lo siguiente de DC será la ya anunciada en la página Wonder Woman que nos plantará su escudo y tetas en la cara en junio de 2017 y luego ya La Liga de la Justicia algo más adelante que seguramente despejará dudas e incógnitas de este nuevo multiverso. Por supuesto, iremos informando y viendo hacia dónde conduce todo esto. Un saludo a todos nuestros lectores con esta primera crítica de cine, tras nuestro descanso vacacional en el que estuvimos alejados del champú anticaspa, nuestra kryptonita particular.

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